miércoles, 11 de septiembre de 2013

El último mensaje de Salvador Allende y sus últimas horas

No hay nada que decir...sólo escuchar





Y para finalizar, dedicado a TODOS LOS CHILENOS

Allende, la CIA y el golpe del 11 de septiembre de 1973 en Chile

Creo que en una fecha como la de hoy, es necesario recordar un poco de lo que pasó en Chile en septiembre de 1973. Habrá partidarios y detractores, pero, independientemente de las pasiones de cada uno, debemos de mirar el hecho como un importante acontecimiento histórico que cambió el devenir del pais austral-andino.
En las elecciones presidenciales de 1970, Allende lideró las votaciones, aunque no llegó al 40 por ciento. A pesar de las evidencias, sólo cerca de las 22 horas, Radomiro Tomic admitió su tercer lugar en la sede de la Democracia Cristiana. Desde allí partieron grupos de jóvenes DC en dirección a la sede del Partido Socialista voceando consignas de apoyo al nuevo Presidente.
En la DC los sentimientos eran ambiguos. Patricio Aylwin recordó años después:
"Una cosa era clara entre nosotros: si bien estábamos muy preocupados, decíamos 'menos mal que ganó Allende y no ganó Alessandri'. Veíamos con más simpatía a Allende que a Alessandri, con más cercanía a la izquierda que a la derecha. Esa posición era generalizada, porque en el antiguo falangista y en el militante medio, la derecha provocaba alergia".
Aún faltaba que el gobierno de Eduardo Frei Montalva reconociera el triunfo de la UP (Unidad Popular) oficialmente, lo que mantenía tensos a Allende y a sus seguidores. Sólo cerca de las 23.00 horas se autorizaron las celebraciones.
Vinieron las fiestas hasta altas horas de la madrugada. Esa noche, "Allende no durmió en su casa de Guardia Vieja, en Providencia. Se refugió en el hogar del padre de Eduardo Paredes, el hombre que nombraría como director de la Policía de Investigaciones. A los pocos minutos de traspasar la puerta sonó el teléfono. La operadora anunció una llamada del extranjero para Salvador Allende. Era Fidel Castro. Desde La Habana lo llamaba para felicitarlo. A partir de esa noche y hasta el 4 de noviembre, día en que se materializó la transmisión del mando, Allende dormiría cada noche en una casa diferente. Otra vida comenzaba para él y para todos los chilenos".

La CIA y Pérez Zujovic

El 16 de septiembre de 1970, hubo una reunión de la CIA presidida por su director Richard Helms para analizar la situación chilena. En los documentos desclasificados, se lee que el Presidente Nixon pidió a la CIA impedir que Allende asumiera el poder o que lo desalojara de él, para lo que destinó 10 millones de dólares. Allende no cayó. Pero el paso del tiempo, lejos de disminuir, acrecentó la creencia de que las maniobras para terminar con el gobierno emanadas desde la CIA y la derecha continuaban. El asesinato del ex ministro DC Edmundo Pérez Zujovic ocurrido el 8 de junio de 1971 fue visto por la izquierda como una artimaña para apartar a la DC definitivamente de la UP.
Se cuenta que 15 jóvenes, cinco del Partido Comunista, cinco del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria, fundado en Chile en 1965 por Clotario Blest, Miguel Enruquez y Luis Vitale) y cinco del Partido Socialista partieron a fines de 1970 por seis meses a recibir instrucción a La Habana para enfrentar algún golpe de Estado. Estando allí, fue el mismo Fidel quien les informó del asesinato de Pérez Zujovic. Uno de esos jóvenes anónimos declaró tiempo después: "Todos pensamos que era un atentado ejecutado por la derecha para provocar a la DC. Fidel pensó lo mismo, porque ese mismo día nos dijo que íbamos a tener que lanzarnos en paracaídas sobre territorio chileno porque ese asesinato era un movimiento que preparaba el golpe. Y no fueron sólo palabras. Nos hicieron un entrenamiento rápido como de 48 horas de lanzamiento en paracaídas".
En Washington, el Presidente Nixon pensó que el asesinato había sido orquestado por su central de inteligencia. Pidió un informe y el jefe de la CIA en Santiago aseguró que el asesino había sido un ex mirista del VOP (Vanguardia Organizada del Pueblo, revoltijo ideológico liderado por Ronald Rivera Calderón). Nixon no quedó conforme y siguió manifestando sus dudas. Ante ellas, Kissinger le señaló: “¿Por qué lo habríamos asesinado nosotros si era nuestro más firme partidario?”.
El asesinato de Pérez Zujovic provocó, de todos modos, varios quiebres. Mientras el sector más conservador de la DC optó por poner fin al acuerdo parlamentario con la UP (mediante el cual la DC tenía la presidencia del Senado y el oficialismo, la de la Cámara de Diputados), el ala más izquierdista se escindió del partido - entre ellos el diputado Luis Maira junto a otros cinco pares- para formar la Izquierda Cristiana, que se incorporó a la UP.

Las dudas sobre Pinochet

Después de la caída de Carlos Prats, Pinochet asume la Comandancia en Jefe del Ejército y solicita las renuncias a todos los generales. En esa época, las dudas sobre su pensamiento se acrecientan, tal como quedó plasmado en la agenda del general Sergio Arellano Stark en agosto de 1973: "Pinochet insiste en que a fin de año llamaría a retiro a tres generales. ¿Indica esta línea de conducta que estará de acuerdo con derrocar al régimen marxista? Es triste, pero debo reconocer que hemos empezado a perder la confianza en Augusto Pinochet. A pesar de todo, y en esto discrepo de otros generales, soy partidario de avisarle a última hora de nuestra decisión de derrocar al Gobierno de Salvador Allende, ya que necesitamos actuar como institución y sin correr el riesgo de quiebres".

El día "D"

Las FF.AA. chilenas decidieron que su intervención se haría en los primeros días de septiembre. Pero el golpe, comenzó a fraguarse dentro de las FF.AA. mucho antes, en 1972, cuando el destino unió a tres hombres en Valparaíso: el vicealmirante de la Armada José Toribio Merino, el general de Carabineros Arturo Yovane y el general de Ejército Sergio Arellano Stark.
En junio de 1973, muchos sabían del futuro pronunciamiento. El 25 de ese mes, se formó la "Cofradía de Lo Curro", que discutió por primera vez en serio sobre una posible intervención militar. A la reunión en la casa del abogado Jorge Gamboa en la Vía Amarilla asisten Gustavo Leigh, segundo de la FACh (Fuerza Aérea de Chile). el vicealmirante Patricio Carvajal, el contraalmirante Ismael Huerta (en representación de José Toribio Merino), los generales de Ejército Arturo Vivero, Javier Palacios Ruhmann, Sergio Arellano Stark y Sergio Nuño Bowden, y los generales del aire Francisco Herrera y Nicanor Díaz Estrada. A esa primera reunión, a la que no asistió el general Oscar Bonilla, siguieron muchas más.
En septiembre de 1973, Merino estaba prácticamente a la cabeza de la Armada, negociando cuándo asumiría el puesto en reemplazo de Raúl Montero (quien en los hechos siguió como Comandante en Jefe hasta el 11 de septiembre), lo que posibilitaba el golpe. Fue el 7 de septiembre cuando se decidió - con Pinochet aún desinformado- la fecha final del día "D". Lo decidieron Merino, Arellano y el Jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional, contraalmirante Patricio Carvajal, en la oficina de este último.
A Pinochet le informó primero Arellano Stark, y luego formalmente se lo hizo saber el domingo 9 Gustavo Leigh, y sólo el lunes 10 se habría tenido su respuesta positiva.
El golpe el día 11 de septiembre sorprendió a Allende y a sus seguidores, quienes lo esperaban para el viernes 14.
Oscar Landerretche, ministro de Energía de Frei Ruiz Tagle, en 1973 era conocido como "Manuel", el jefe de inteligencia y contrainteligencia del PS, dice sobre el 11 de septiembre: "Me fui de inmediato a una casa de seguridad de Calle Ñuble. Allí teníamos un barretín construido por los Tupamaros, con armamento pesado, el que nunca se había abierto porque estaba destinado a ser usado sólo en caso de guerra. Había ametralladoras, antitanques, lanzacohetes". 
Finalmente, y como es de todos conocido, la izquierda fue superada por el poderío de las FF.AA., perdiendo el gobierno.
Fuentes Principales: La Conjura de Monica Gonzalz y El Ladrillo